Omar es como un Alter-Yo, un reflejo de lo que yo vivo, pero con una diferencia: Tiene una especie de "Poder"
bueno, para que juzgeuis por vosotros mismos, aca va una historia introductoria de Omar:
Omar miraba la lluvia caer desesperanzado, tratando de retener la furia. Solo llevaba tres años en el nuevo colegio, y ya quería volver a su viejo colegio de campo. Acá en la ciudad, el dinero y la fuerza eran la ley, y uno que no tenía ni lo uno ni lo otro, no podía mas que mirar impávido los abusos a los demás, o a uno mismo. Sin embargo ¿Que más puede hacer un alfeñique de cincuenta kilos, cuyo único gran acto de valor fue tatuarse unas enredaderas de tinta en el hombro?
Era solamente un Tintero, las palabras, tinta reseca que leyó o escribió, acudían de vez en cuando a su mente, mas poco mas podía hacer... ¿o tal vez no?
A veces, cuando veía a Knopf asustar a Anacleto, sentía que el bolígrafo que llevaba en la mano se rompía, que la tinta corría por su brazo, despertando la tinta de sus enredaderas. Que su cerebro vaciaba la tinta que tenia para que esta atacara al infame. Que las enredaderas, ahora despiertas, se enredaban en el cemento de la sala, y atrapaban a Knopf, lo ahorcaban, le hacían pagar todo lo que ha hecho.
Sin embargo, los sueños son sueños, y Omar, luego de ver una vez más a Anacleto llorando, luego de suspirar una vez más, y contenerse, se iba corriendo para que la furia no cayera sobre él. Entonces ignoraba la enredadera despertándose, la tinta que caía desde su oreja, y los pedazos del plástico del bolígrafo en su palma